viernes, 26 de febrero de 2010

Los días están calentando, aunque no canto victoria, parece que aquí las estaciones sí existen y por lo tanto tendré que esperar hasta el 21 de marzo para que el clima cambie. Eso me emociona, ver realmente los cambios de estación, lo que siempre nos dijeron y que allá nunca pasaba: ver en otoño como caen las hojas y en primavera como salen las flores. Y así he pasado mi mañana, pensando en los cambios de estación mientras me caliento en el rallito de sol que entra por la ventana de mi casa.

lunes, 15 de febrero de 2010

Catalán

Esperé cuatro meses, regresaba, preguntaba: "¿Están seguros de que no me tengo que apuntar?", "Nooo, llegue el 15 y le informamos los horarios". Hoy 15 a las 11 de la mañana no hay lugar, tendré que esperar seis meses para las próximas clases de catalán. La verdad es que cada vez se me antoja menos, total en seis meses me quedará sólo un año más de escuchar catalán, no sé si quiera, si es necesario ya. Ahora estoy enojada, no lo puedo creer... la verdad es que sí lo creo, este mundo cada vez es más hostil.

viernes, 8 de enero de 2010

El regreso

Después de unas buenas y merecidas vacaciones -digo, no hacer nada también cansa- regreso a mi nueva casa (espero algún día hogar). Hace frío aunque no demasiado, está húmedo aunque no es insoportable y los gritos siguen al igual que las palomas.

jueves, 24 de diciembre de 2009

Totalmente ad hoc con el tema de mi novela en curso, Dracula, hoy me comí un pequeño mosco que volaba por mi boca, sin querer lo aspiré y tengo la sensación de que sigue revoloteando en mi garganta. ¿Será cierto eso que dice el zoófago Renfield que con cada vida que te comes absorbes un poco de ella?

lunes, 21 de diciembre de 2009

Romero verde

Desde que me alejé del flamenco cada vez que lo escucho me causa melancolía por eso lo evito, pero ultimamente lo he extrañado más que nunca. Esta fue la primera canción flamenca que me gustó.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Todo lo que he visto en los últimos tres días ha sido el interior del departamento. El sol se fue, hay lluvia, frío y oscuridad. Y yo apenas estoy recuperando la voz. Me gusta cuando la enfermedad y el "mal clima" se unen, así no me siento obligada a salir y divertirme. Quedarme en casa, tomar chocolate, comer pan dulce, ver la tele, leer y jugar en la computadora son actividades que se justifican totalmente.

jueves, 10 de diciembre de 2009

La Rambla se ha convertido en un tianguis multicultural. Hoy jueves se han unido tres: el de navidad, otro que parece feria y el que viene de Reus que se instala todos los jueves y martes sin importar la época del año. Al conglomerado de tianguis que este día se hizo uno lo encuentro parecido a los de Guadalajara. No nada más por el color de los toldos, tal vez también por el estilo de ropa "moderna" y barata que venden. Los "tiangueros", en su mayoría españoles, gitanos y marroquies gritan como en cualquier buen tianguis.
Huele a especias, sudor europeo y perfumes llenos de alcohol.
Se ven telas oscuras, troncos, caganers, árboles de navidad y cabezas de todo tipo.
Se escucha el catalán, castellano, árabe, alemán y flamenco (no el idioma).
Se sienten las telas, los hombros y brazos rozando, patadas y carritos golpeando en las piernas.

Mañana es cumpleaños de David, son treinta años los que cumple, no hay mucho que hacer. Estoy planeando un pastel sorpresa... tengo que planear todavía cómo hacerle para poder levantarme antes que él y cantarle las mañanitas -o ponérselas en la compu- pero con alguien que se despierta a las 6 de la mañana, es difícil lograrlo.